Uno de cada tres argentinos es hipertenso  

¿Cuánto marca el tensiómetro? La respuesta a esta pregunta deberían saberla todas las personas mayores de 18 años. No es un dato casual, ni un detalle. El dicho popular asegura que “información es poder” y saber cuánto mide nuestra presión arterial es necesario y sumamente importante.

Este 17 de mayo, en el día internacional de la Hipertensión, la Obra Social del Personal de Dirección de las Empresas de la alimentación y demás actividades empresarias (Opdea) brinda datos sobre cuál es la situación actual de esta condición médica en Argentina:

En números, uno de cada tres adultos es hipertenso y el 40 por ciento no lo sabe. Esto significa que más de 11 millones de personas sufren esta condición hoy en día en nuestro país.

Apenas dos de cada 10 personas están bien controladas.

El riesgo se eleva un 70 por ciento cuando existen antecedentes familiares. Además, la hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo para enfermedades como: infarto, ACV, insuficiencia cardíaca, demencia y daño renal.

Se puede controlar a partir de los tres años, especialmente en personas con sobrepeso o con antecedentes.

Prevención: la clave de la cuestión

La gran pregunta es cómo podemos reducir estos números alarmantes y prevenir realmente la hipertensión arterial. El dr. Jorge Tartaglione (MN 67502) enumera algunos de los principales hábitos para mejorar la presión:

Mejorar la alimentación. Dentro de este punto hay varias aristas a tener en cuenta. Por ejemplo: reducir el consumo de sal, aumentar la ingesta de alimentos ricos en potasio (frutas, verduras, legumbres) y adoptar un patrón alimentario saludable.

Disminuir el consumo de alcohol. Puede reducir la presión entre dos y cuatro mmHg.

Hacer ejercicio. El ejercicio aeróbico y de fuerza disminuye la presión entre cuatro y nueve mmHg.

Mantener un peso saludable. Cada 10 kg que se pierden, la presión puede descender entre cinco y 20 mmHg.

Optimizar el sueño.

No fumar/dejar de fumar.

Cabe aclarar que las personas que tienen hipertensión leve entre 140 y 160 mmHg de máxima y 90 y 99 mmHg de mínima deben comenzar un tratamiento farmacológico.

A aquellos pacientes con bajo riesgo cardiovascular se les recomienda primero mejorar sus hábitos durante un período de seis meses. En caso de que no haya respuesta, se evalúa iniciar un tratamiento farmacológico.

Mitos y verdades alrededor de la hipertensión

Hay dichos que suelen escucharse que están lejos de ser verdad. Sin embargo, al repetirse de manera constante se terminan creyendo. Poder diferenciar entre mitos y verdades es relevante.

“Me sangra la nariz, es la presión”. Mito: la mayoría de los sangrados nasales son venosos.

“Me duele la cabeza, seguro tengo presión alta”. Mito: si bien puede tener que ver, no es un síntoma confiable para la hipertensión.

“La presión siempre es igual”. Mito: sube con la actividad durante el día y disminuye al dormir.

“Lo mío es presión nerviosa”. Mito/verdad: el estés puede subir la presión, pero no causa hipertensión sostenida.



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