El hallazgo de restos óseos en el fondo de una casa de Coghlan reabrió uno de los casos más inquietantes de la Ciudad de Buenos Aires: la desaparición de Diego Fernández Lima, un adolescente de 16 años ocurrido en 1984. La Policía de la Ciudad arribó al inmueble de la avenida Congreso 3742 el 20 de mayo de este año, tras una llamada al 911 que alertó sobre la aparición de huesos durante tareas de construcción en la propiedad lindera.
La primera en hablar con los uniformados fue Ingrid Graf, de 60 años, hermana de Norberto Cristian Graf, actual imputado por encubrimiento agravado y supresión de evidencia. Ingrid relató que se encontraba en Buenos Aires cuidando a su madre, quien había sido recientemente operada, y explicó a la policía cómo se había desarrollado el hallazgo: un hombre que se presentó como arquitecto de la obra lindera les mostró los restos y luego ella llamó al 911. Según consta en el expediente, describió el terreno y el tejido de alambre con ligustrina que separa ambas propiedades, así como la construcción autorizada por su madre años atrás.
Aunque inicialmente se especuló que los huesos podrían ser anteriores a la ocupación de la familia, los peritos del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf) determinaron que los restos correspondían a un joven masculino de entre 16 y 19 años, con heridas punzocortantes y signos de desmembramiento. Se estimó que los restos tenían aproximadamente cuatro décadas de antigüedad, confirmando que fueron enterrados cuando la familia Graf ya vivía en la propiedad.
La víctima fue identificada como Diego Fernández Lima, desaparecido el 26 de julio de 1984, hijo de Juan Fernández, quien falleció en 1991 sin conocer el destino de su hijo. Norberto Cristian Graf, compañero de Fernández Lima en la Escuela Nacional de Educación Técnica N°36, fue imputado y citado a declarar. Según el fiscal Martín López Perrando, Graf mostró preocupación durante la excavación y habría intentado impedir que los obreros cortaran un árbol cercano a la medianera, evidenciando su temor de que la verdad saliera a la luz.
Ingrid y Norberto ofrecieron sus hipótesis sobre los huesos: mencionaron que antiguamente el terreno había albergado una iglesia y un establo, y que al nivelar la tierra para la pileta los restos podrían haber quedado mezclados con la tierra removida. Sin embargo, las pruebas antropológicas descartan esa versión, confirmando que los restos corresponden a Fernández Lima y que fue víctima de un homicidio.
El caso, que permaneció oculto más de 40 años, ahora enfrenta su fase judicial. El fiscal López Perrando intenta reconstruir los hechos y determinar cómo y por qué fue asesinado Fernández Lima, que jugaba en las divisiones juveniles de Excursionistas. La historia de Coghlan, un jardín y un asesinato que permaneció en silencio por décadas, volvió a poner en el centro la justicia y los secretos enterrados en la ciudad.







